La participación comunitaria como eje del análisis de discursos y practicas en Santiago del Estero
Escrito por Lia Zóttola,Adriana Gilardi Elisa Salvatierra   
 
 

 

Introducción

 

Este trabajo surge de una investigación que se lleva a cabo desde el año 2005, en la Universidad Nacional de Santiago del Estero y tiene como eje central de interés la participación comunitaria en relación con las organizaciones sociales de esta provincia*1.

 

La investigación en sí misma surge a partir de algunos interrogantes planteados por un equipo interdisciplinario de investigadores de la Facultad de Humanidades, C. Sociales y de la Salud, que desde hace al menos 15 años trabajamos en el ámbito comunitario. Estas inquietudes estuvieron relacionadas con la aparición en la escena social, de múltiples

movimientos sociales evidenciados en ocasión de vivir un momento histórico reciente, como fue la intervención federal de la provincia, luego del derrocamiento de un proceso político caudillista (el gobierno de Carlos Juárez).

 

Objetivos generales del proyecto

 -Comprender los procesos de participación popular según los soportes de
reconstrucción de trayectorias de las organizaciones civiles y del Estado.


-Fortalecer el estilo democrático de los procesos participativos en escenarios de
interacción intra e interinstitucional.

 

Desarrollo

 

En el marco de un proceso de gobierno decadente política, social y moralmente, en Santiago del Estero a finales del 2004, surgieron movimiento sociales que nos permitieron reflexionar sobre algunos aspectos del funcionamiento social de la provincia, sobre todo porque hacía una década se habían vivido momentos históricos bastantes similares, en los que sin

duda, no hubo transformación social genuina.

Un grupo de investigadores de las Cs. Sociales (Trabajado Social, Enfermería, Educación para la Salud y Psicología) con diversas experiencias en el campo comunitario, nos planteábamos si ¿esas nuevas formas de organización social evidenciadas, eran una expresión momentánea, o por el contrario, este tipo de participación popular constituiría un

avance en la trama socio-organizativa de la sociedad santiagueña, acallada hasta entonces? y, ¿cuáles eran las relaciones entre los discursos y las prácticas hacia el interior de esas
organizaciones?

De esta manera decidimos proponernos un estudio de esta realidad social que nos permitiera visualizar este fenómeno de forma clara y al mismo tiempo, fortalecer prácticas de participación que sedimenten formas democráticas de ejercicio ciudadano, para generar, al  menos, procesos autocríticos en la ciudadanía.


Decidimos fundamentar teóricamente nuestra investigación, desde los aportes provenientes de la línea del Desarrollo Humano, propuesto por Max Neef, sosteniendo una postura crítica alternativa de participación comunitaria, en la que los entendemos encuentran su escenario los procesos de empowerment a los que alude Rappaport en su teoría rescatada

fuertemente por la Psicología Comunitaria. También intentamos sustentar nuestro trabajo desde de la Teoría Social Crítica propuesta por Habermas, retomando sus dispositivos constitutivos: el razonamiento dialéctico, el interés emancipador y la ideología crítica; más  algunas, de las importantes contribuciones a las ciencias sociales hechas por Bourdieu,
básicamente en relación a las posibilidades de entender la lógica de los discursos y las prácticas sociales. Además a estos desafíos, decidimos plantearnos como metodología de trabajo la investigación-acción. Sin embargo, en esta instancia no se desarrollarán estos aportes teóricos ya que exceden los límites de este trabajo.

 

Nos propusimos analizar estos procesos en distintas organizaciones de la provincia, de modo que primero se hizo un relevamiento de las entidades reconocidas legalmente y/o por las comunidades. Para ello tomamos al azar 4 cabeceras de departamentos del interior de la provincia (Campo Gallo, Monte Quemado, Frías y Nueva Esperanza), más las de la ciudad capital, de allí las organizaciones encontradas fueron categorizadas según su interés principal en 7 áreas diferentes: educación, salud, producción, DDHH, religión, actividades comunitarias y política. En esa primera etapa del trabajo construimos un instrumento de recolección de datos  respondiendo a los aspectos teóricos que nos interesan, de modo que además del relevamiento de las entidades existentes, fuera posible aproximarnos a los intereses

fundamentales de estas organizaciones y sus modos de funcionamiento interno. Luego se tomó contacto con cada una de las organizaciones, y de estas experiencias preliminares de la  investigación, surgió la demanda de formación de la ciudadanía en diferentes áreas de su vida cotidiana. Posiblemente esta demanda concreta surgía a propósito de que quién les ofrecía un trabajo conjunto para analizar sus modos organizativos haya sido “la universidad”. Igualmente
estas capacitaciones fueron organizadas en relación a la demanda de cada comunidad, ya que lógicamente no en todos los lugares las necesidades percibidas eran iguales.
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De esta primera parte del trabajo investigativo nos interesa compartir en esta ocasión, lo relacionado con los procesos que pudimos observar en relación a los diferentes modelos, niveles y perfiles de participación.

En el debate sobre participación comunitaria subyace un elemento que constituye una de sus claves: las relaciones de poder entre el Estado y la sociedad civil, entre las instituciones  y la población, entre los prestatarios de servicios y los usuarios de los servicios. Trabajamos comparativamente los modos que develan los distintos modelos de participación comunitaria, y como surgen de esta comparación los justificativos explícitos para tener ciertos discursos y ejercer ciertas prácticas. Los modelos que comparamos son el hegemónico, coherente reflejo del modelo político neoliberal, en el que la participación es un bien negociable y no un instrumento que permite la liberación de procesos excluyentes,
propuesta del modelo contra-hegemónico o alternativo crítico sustentado por Hopenhayn (CELATS, 1995). Analizar estos modelos y desde allí el modo de funcionamiento de las organizaciones en relación a sus discursos y prácticas vinculadas con la participación comunitaria, sin duda marca también un posicionamiento ideológico para el análisis de los

procesos de fortalecimiento ciudadano, justamente porque no resulta posible reflexionar sobre articipación sin considerar su relación con instancias de poder.

Asumimos en el análisis de la participación comunitaria, que existe una relación  innegable entre PARTICIPACIÓN-PODER, relaciones que se manifiestan entre diferentes instancias que intervienen en la toma de decisiones tomando como ejes dicotómicos: dominación-autonomía y, negación de la capacidad resolutiva de la población-su afirmación. La participación comunitaria, es un proceso político que interviene y activa relaciones de poder. Poder implica alguna posibilidad de actuar con o afectar el  comportamiento de otros individuos y/o grupos. Supone la existencia de intercambios entre individuos ligados por una relación dada. Por esto sostenemos que el poder es básicamente relacional, y por ello, la participación es básicamente un proceso de intervención de fuerzas sociales presentes en el desenvolvimiento de la vida colectiva, que pone en juego constantes mecanismos de poder.

 

Entre los modelos de participación que se desarrollan en las sociedades actuales, entendemos que el modelo hegemónico de participación es el que más frecuentemente se deja ver en sociedades seudodemocráticas. En este modelo de participación, el poder está centralizado. Las relaciones que se establecen llevan a un “consenso” social obligado, siendo de esta manera imposible rescatar el papel de todos los actores sociales como constructores de la realidad. Se trata en las palabras de Martín Hopenhayn, de un proceso de “integración alienante” que implica pérdida de identidad para lograr un mínimo de reconocimiento social”, que transforman las interacciones de diferentes grupos, en espacios clientelares en los que la  búsqueda se centra en la legitimación por parte de las mayorías, de decisiones de las minorías. En definitiva, es el sedimiento ideológico de la antiparticipación, desde los distintos modos en que se plasma la cultura antidemocrática: desigualdad social, alienación laboral, discriminación, etnocentrismo cultural, concentración del poder.

 

Contrapuesto a este modelo, surge el alternativo-crítico. Su finalidad es consolidar pautas en las que la participación sea una respuesta efectiva a la motivación de ser cada vez más  sujetos. Esta línea de pensamiento revaloriza y promueve la horizontalidad en las relaciones  de poder, consciente de que cada sujeto cuenta con cierta “posición y cantidad de poder, entro de un contexto de relaciones y sistemas complejos de interacciones”.

 

En contraste con los modelos dominantes, la matriz contra-hegemónica opone un modelo de participación social que reivindica la escala local, la autonomía relativa de la  sociedad civil respecto del Estado y la posibilidad de acción directa y constante en los ámbitos  de participación reconocida.

 

En síntesis, desde esta perspectiva, la Participación Comunitaria es un proceso social  que supone el ejercicio permanente de relaciones de poder, toma de decisiones, intervención y  transformación de la realidad.

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Resultados:

 

Del trabajo realizado hasta el momento, han surgido resultados en diferentes escenarios, que han impulsado nuestra tarea hasta ahora. Podemos decir que hemos obtenido resultados relacionados estrictamente con el proyecto, y otros resultados surgidos por añadidura de nuestra tarea.

 

En relación concretamente a la investigación, ha resultado hasta ahora que las  organizaciones que muestran un mayor grado “coherencia interna”, en relación a sus discursos  y sus prácticas, son las que responden de forma más genuina a intereses de minorías  excluidas de las organizaciones que tiene una trayectoria de participación hegemónica. Son

organizaciones que además “casualmente” han tenido múltiples barreras para lograr su  reconocimiento legal, pese a la legitimación de sus propias comunidades.

También se puso observar que organizaciones que si bien en sus discursos explícitos, expresados en sus formas estatutarias, por ejemplo, defiende un modelo participativo  alternativo-crítico y manifiestan principios ideológicos innegablemente democráticos, el peso de las trayectorias sociales de sus miembros les ha hecho caer en prácticas hegemónicas, concentrando cada vez mayor poder, algunos de sus miembros.

 

Ha sorprendido encontrar además organizaciones que si bien tenían reconocimiento legal, no existían en la práctica, lo que nos hizo suponer que eran entidades virtuales surgidas por intereses coyunturales de algunos momentos políticos y económicos. Concretamente eso pasó con varias cooperativas, y esto se explica por que en el último período juarista, estas figuras sociales tuvieron un gran impulso económico, sin que se hicieran controles externos del  destino de los fondos.

 

Otro aspecto que lo podemos considerar un resultado parcial de la investigación, ha  sido la demanda explícita de algunas organizaciones acerca de formarse en estrategias participativas y modos de gestionar proyectos comunitarios participativos. Con ello entendemos que al menos se comienzan a visualizar algunas metas propuestas por este trabajo,

relacionadas con la posibilidad de generar una conciencia crítica para formar una ciudadanía con mejores expectativa en el ejercicio democrático.

Entre los resultados surgidos en paralelo a la investigación, no buscados explícitamente, pero con el mismo propósito de generar conciencia crítica, con el compromiso de analizar los mismos procesos participativos hacia el interior del grupo, entendiendo que  somos también actores sociales de procesos históricos que nos involucran y, considerando que
no era ético analizar y promover procesos que no somos capaces de ejercitar, el equipo aceptó la propuesta de asumir una línea de autocrítica del proceso investigativo.

Este grupo no solo es interdisciplinario, sino que está conformado por personas con  diferentes grados de formación, incluyendo también estudiantes del último curso de Educación para la Salud. Inicialmente, pusimos en práctica, nuestros discursos democratizadores y comenzamos por democratizar el saber. Los primeros momentos del trabajo de investigación  estuvieron dedicados a la “horizontalización del saber” de quienes integramos el proyecto, en
procesos pedagógicos que posibilitaron fortalecer los saberes de cada uno y generar  relaciones más dialécticas.

Asimismo, se asumió que el desarrollo del proyecto se llevaría a cabo desde la búsqueda del concenso, el respeto de las diferencias y asumiendo que los  unicos mecanismos participativos en la toma de decisiones, son: la información, la consulta, la  toma de decisiones con acuerdos y no con sumisión, el control respecto a las decisiones y la gestión participativa permanente en los diferentes momentos del desarrollo de nuestro trabajo.  De modo que quedó claro que decide el que participa, siendo esto una afirmación casi burda si se desconoce como se llevan a la práctica algunas investigaciones en el ámbito universitario.
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También decidimos valorar como parte de los resultados obtenidos hasta ahora en nuestra tarea, el reconocimiento institucional de nuestro trabajo. Esto se puso en evidencia a partir del surgimiento de la propuesta de la Facultad de Humanidades de que generemos un espacio curricular en el que la participación comunitaria sea eje de un espacio de formación curricular estable y formal. El que se llevó a cabo desde el 2006, respondiendo a 4 ejes temáticos: participación comunitaria, análisis de la realidad, prácticas sociales y movimientos  sociales. Logrando generar al finalizar el curso, guías prácticas para las organizaciones sociales en función de las necesidades expresadas por cada una de ellas, en el trabajo de campo realizado por los estudiantes.

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Conclusiones:

 

Esta es una investigación que pese a no estar concluida nos permite visualizar  procesos que si bien no son reflejo de cambios estructurales en las formas de organización social de la provincia, sí nos acerca luz al menos, sobre los mecanismos clientelares por todos aprendidos, que impiden o dificultan procesos democratizadores. Al menos hasta ahora nos da herramientas de análisis para las organizaciones para que puedan generar espacios de autocrítica en relación a sus propias formas de generar espacios de participación. Suele ocurrir que los mecanismos que oprimen los visualizamos claramente en escenarios externos, en los  que la ciudadanía se siente impotente frente a las oportunidades de modificar esa realidad.

Este trabajo permite verse involucrado activamente en mecanismos, dinámicas y procesos sociales que suele rechazar por opresores.

Por último, sería importante pensar que tener conciencia crítica acerca de las propias prácticas, nos acercan a procesos de potenciación de aquellas cada vez más certeras, equitativas y superadoras. Tal vez este sea un camino para no repetir fenómenos de explosión social de forma cíclica, en cada década, sino usar los decenios para trabajar los procesos que cimienten la democratización real de la ciudadanía santiagueña.


1 Proyecto de investigación “Participación Comunitaria en Santiago del Estero: discursos y prácticas en

las Organizaciones Comunitarias en el último decenio”, perteneciente a la Fac. de Humanidades, Cs.

Sociales y de la Salud de la Universidad Nacional de Santiago del Estero. CICyT (Consejo de Ciencia y
Técnica). Cod.23/D084.

Bibliografía

Ander-Egg, E. (1980). Metodología y Práctica del Desarrollo de la Comunidad. Barcelona: El Ateneo.
Dabas, E. (1993). Red de Redes. Buenos Aires: Paidos
Hombrados Mendieta, Mª Isabel. (1998). Introducción a la Psicología Comunitaria”. Málaga. Aljibe.
Max Neef, M. (1993). Desarrollo a Escala Humana. Uruguay: Nordan y Redes
Salazar, M.C. (coord.) (1992), Investigación Acción Participativa: inicios y desarrollos. Madrid: Popular.
Varios. (1995). Curso de Salud comunitaria y promoción del desarrollo. Perú. CELATS.
Velázquez, F. (1985). Líneas Conceptuales para el Análisis de la Participación Ciudadana. Perú: Nuevo Cuaderno Nº 7:
Movimientos Sociales y Participación Comunitaria. CELATS.